Harley Quiin.
Capitulo 3: Vida rota...
Año 2008
Las noches en roma eran ideales para salir a dar un paseo por la Plaza Navona, observar a los paisanos, comer pizza en la Casa di Ángela y escuchar las bellas notas procedentes de la antigua guitarra del joven Cato, los mimos, las Fuente de los Deseos… todo lo echaría de menos.
-Me gustaría que hoy cenáramos fuera, en la terraza de la pizzeria. - dijo con una gran sonrisa.
-Vale, como tú quieras. – respondió ella agarrándose de su brazo- ¿Te pasa algo? Llevas unos días muy raro, desde que tuviste el accidente…
-Cállate Cassey, te he dicho que no quiero hablar del tema, no ahora, quizás en la cena- respondió tajante.
Cassey miró a su hermano con ojos tiernos, quisiera o no, era su hermano mayor, lo adoraba con toda su alma, no le podía echar nada en cara, y menos lo de aquel fatídico accidente. Cuando la llamaron para decirle que un camión cisterna había arrollado el coche en el que iba su hermano y que se encontraba en coma en la UCI,estaba en una fiesta en casa de su novio, no lo gustaba conducir, pero cogió el coche sin decir nada a nadie y estaba en el hospital en menos de 3 minutos, y allí estaba su hermano, con cables y sueros, bolsas de sangre, un aparato extraño que le ayudaba a respirar… Cassey solo tenia 16 años, y quiso quedarse en el hospital hasta que su hermano despertara, sus padres habían muerto, y su relación con el resto de la familia, era un tanto limitada, así que se quedó alli, junto a su hermano, junto a la única persona que tenía…
-No tenias que haber ido, te lo dije… te dije que no fueras… - Se lo había repetido una y otra vez, pero la única respuesta por parte de su hermano, era que ya era mayorcito y que una enana de 16, no iba a mandar a uno de 22. El cabezota de su hermano había asistido, y por ello estuvo un mes y medio en coma… el peor mes de Cassey, soportando ver a su hermano entrando y saliendo de diversos quirófanos, en estado crítico, los otros 2 chicos que iban con el habían muerto en el acto… ella le pedía desde el otro lado del cristal que fuera fuerte, que aguantara.
Y así fue, su hermano despertó, y por fín, después de un mes sin poder verlo más que a través de un cristal, lo abrazó, y no le regaño, sino que le dijo todo lo que lo necesitaba…Pero no volvió ser el mismo, y no le importaba, estaba vivo.
-Cassey… - Dijo él tras darle un trago a la limonada- Esto que te voy a decir es muy serio, tienes que ser fuerte ¿vale hermanita? – ahora sonreia sinceramente, y eso le dio miedo.
Antes de que pudiera contestar, su hermano siguió hablando, mirándola fijamente, sus ojos la hacían daño, eran demasiado sinceros y duros, como su sonrisa y su tono de voz.
-Cassey... me marcho - Aquello se le clavó en el corazón desgarrándolo salvajemente, sin piedad alguna.
-Llévame contigo, me da igual dejar aquí a Riky y a los otros, pero no a ti hermano…
-Cassey… mi pequeña Cassey, no soy el de antes y lo sabes.. me falta un brazo y parte de la cara, no voy a ser un hermano del que vayas a estar orgullosa. Me voy. – Su voz no dejaba opción a protestas.
- Gracias por todo Cassey.. te prometo que volveré.
Se levantó de la mesa y besó tiernamente a su hermana mientras le dejaba una cajita azul en la mesa.
Sabía que Cassey estaba llorando, pero el se juró que no lo haría.
Cuando llegó a su casa cogió el telefono y buscó en la cartera de cuero una tarjeta negra con letras plateadas, marcó el numero allí escrito y llamó.
- ¿ Alo?
- Soy yo.
- Oh! Mi gran amigo… ¿sigues interesado en los implantes biónicos?
- Si, pero no quiero solo el brazo… estoy ciego de un ojo, y cojeo de la pierna derecha…
- Pero….
- Se las consecuencias… y acepto.
Mañana cojo el primer avión hacia Moscú. Cerró el móvil bruscamente y se dispuso a coger poca ropa… al dia siguiente empezaria una nueva vida… y no sabia cómo saldría.
viernes 28 de marzo de 2008
martes 25 de marzo de 2008
Harley Quiin.
Capítulo dos: Gentes.
Año 2008
¿?
El cielo estaba casi despejado aquella mañana, solo unas pequeñas y blancas nubes vagueaban perdidas formando divertidas figuras.
Un chico de pelo castaño y corte militar caminaba cabizbajo y lento por las calles del La Gran Manzana. Se encontraba en la entrada oeste del Central Park, tenia que cruzarlo sino quería bordearlo para llegar al gimnasio. Estaba harto.
Todos los días era lo mismo, primero la universidad, luego a comer a casa, estudiar, ¿para qué? Y a las 5 al gimnasio, puntual como una putita. Todos los Santos dias, solo descansaba los fines de semana, o cuando estaba hasta los cojones de todo.
- Central Park, te odio. -se dijo para si mimo mientras se adentraba en el gigantesco parque- Y mira que me gustan los animales plantas y cosas por el estilo, pero a ti te odio… cargado de buenos recuerdos para aquellos que han dicho el sí quiero en tus entrañas, felices recuerdos, para aquellos que caminan felices por tus paseos, entre tus enormes y descomunales árboles. Sirves de inspiración para futuros pintores y fotógrafos, dejando que inmortalicen tus preciosos atardeceres, tus amaneceres, tus noches estrelladas, tus tormentas… a mi también me los diste, si, momentos inolvidables, momentos bellos y pasajeros, también algunos no fueron tan buenos, desplantes, plantones… pero ella… ¿te la tenias que llevar? Me la arrancaste de los brazos, la arrancaste de mi vida, de mis sueños, no, de mis sueños no, cada día sueño con aquel infierno, cada día recuerdo, como dejaste que se fuera… como me cerraste las puertas, como me diste la espalda y no dejaste que tus encantos la retuvieran, no me la dejaste ni siquiera un minuto más… te odio Pulmón de Nueva York…Te odio.
Ahora en el interior de aquel parque no andaba tan lento como antes, no, ahora corría, todo lo rápido que le dejaban las piernas, sin mirar atrás, sin detenerse para nada. Esquivaba a la gente, viejos, padres e hijos, parejas… todo lo que el odiaba de aquel parque, quería esquivarlo, no solo de su pasa, también de su vida... desde ese dia todo fue rutina.
Le llevaría varios minutos cruzar el parque hasta llegar a la salida más cercana. Y ya llevaba varios minutos corriendo, a sus pulmones les empezaba a costar conseguir aire, se estaba cansando, pero le daba igual, no estaba dispuesto a pasar mucho más tiempo allí.
-La próxima vez, lo bordearé, aunque me tenga que quedar sin comer… estúpida niña. ¿Por qué lo hiciste?-dijo sofocado.
Estaba forzando demasiado los pulmones, y lo sabía, pero hoy especialmente no le apetecía pasar mucho tiempo allí, extrañamente los recuerdos se hacían más fuertes, más intensos… le faltaba el aire... y empezó a toser, pero lo soportaría, solo era un pequeño ataque de asma… se tropezó y apenas pudo mantener el equilibrio, el ataque se intensificó un poco. Paró y buscó la fuente más cercana., se parecía a un bebedero de pájaros, ovalado y con agua en el. Pisó el botón del sueño y el agua cristalina manó del grifito, bebió un poco de agua y se enjuagó la cara, estaba fría, reconfortablemente fría… apoyó los codos en la fuente y se quedó mirando hipnóticamente cómo las gotitas de agua que caían formaban ondas que ibas y venían, maravillosas, perfectas… Vio el reflejo de una chica, de lacios cabellos, y brillantes ojos, de sonrisa enigmática, era ella, golpeó el agua para que el reflejo de su recuerdo se marchara…pero allí seguía… así que se dio la vuelta, pero no había nadie, dejó que pasaran unos segundos y se decidió a seguir andando, pero entes de poder dar un paso a penas, alguien le cogió de la muñeca. La mano que lo sujetaba era suave y firme, la recordaba, la persona que lo había cogido tiró de el e hizo que se diera la vuelta, lo abrazó, olía igual que siempre... Habían pasado 7 meses. Jamás olvidaría ese olor. Fue incapaz de articular palabra, ahora mandaban los impulsos, el primero fue el de dejar escapar una lágrima, el segundo el de apretarla contra él, luego tocar su polo, luego olerlo, luego sentirla, luego… luego ella lo besó.
Aquel beso que tanto añoraba, aquel beso que sabia que jamás tendría, había llegado…
Aquel beso era horrorosamente dulce, era demasiado perfecto, mientras se dejaba llevar, empezó a sentir que el calor inundaba su cuerpo, pero luego ese reconfortante calor empezó a ser un gélido torrente, que empezó a consumirlo, a vaciarlo, a dejarlo sin nada, quiso alejarse se ella, pero no tenia fuerzas, y sus brazos eran más fuertes…
Apoyándolo en el suelo le cogió la cara con ambas manos y le dijo:
-Vagarás solo por la oscuridad impenetrable, no serás respetado por nada ni nadie ,la tierra será fuego a tu paso, nadie te guardará en su corazón, nadie llorará tu muerte, vivirás eternamente, sin alcanzar descanso o paz, nunca obtendrás premio alguno ni consuelo, a cambio te ofrezco ser invencible, por ti, por mí…¿Aceptas?.
El chico la cogió de la cabeza y haciendo acopio de fuerzas la besó, luego con los labios de ambos rozándose, la dijo:
- Ahora que te he encontrado, se puede rajar la tierra, que tengo lo que me hacia falta.
Se lo llevó sin más, no sin antes ver como el centro del parque se abría dejando ver una gran herida…
- Así te llamaré… Seísmo.
Capítulo dos: Gentes.
Año 2008
¿?
El cielo estaba casi despejado aquella mañana, solo unas pequeñas y blancas nubes vagueaban perdidas formando divertidas figuras.
Un chico de pelo castaño y corte militar caminaba cabizbajo y lento por las calles del La Gran Manzana. Se encontraba en la entrada oeste del Central Park, tenia que cruzarlo sino quería bordearlo para llegar al gimnasio. Estaba harto.
Todos los días era lo mismo, primero la universidad, luego a comer a casa, estudiar, ¿para qué? Y a las 5 al gimnasio, puntual como una putita. Todos los Santos dias, solo descansaba los fines de semana, o cuando estaba hasta los cojones de todo.
- Central Park, te odio. -se dijo para si mimo mientras se adentraba en el gigantesco parque- Y mira que me gustan los animales plantas y cosas por el estilo, pero a ti te odio… cargado de buenos recuerdos para aquellos que han dicho el sí quiero en tus entrañas, felices recuerdos, para aquellos que caminan felices por tus paseos, entre tus enormes y descomunales árboles. Sirves de inspiración para futuros pintores y fotógrafos, dejando que inmortalicen tus preciosos atardeceres, tus amaneceres, tus noches estrelladas, tus tormentas… a mi también me los diste, si, momentos inolvidables, momentos bellos y pasajeros, también algunos no fueron tan buenos, desplantes, plantones… pero ella… ¿te la tenias que llevar? Me la arrancaste de los brazos, la arrancaste de mi vida, de mis sueños, no, de mis sueños no, cada día sueño con aquel infierno, cada día recuerdo, como dejaste que se fuera… como me cerraste las puertas, como me diste la espalda y no dejaste que tus encantos la retuvieran, no me la dejaste ni siquiera un minuto más… te odio Pulmón de Nueva York…Te odio.
Ahora en el interior de aquel parque no andaba tan lento como antes, no, ahora corría, todo lo rápido que le dejaban las piernas, sin mirar atrás, sin detenerse para nada. Esquivaba a la gente, viejos, padres e hijos, parejas… todo lo que el odiaba de aquel parque, quería esquivarlo, no solo de su pasa, también de su vida... desde ese dia todo fue rutina.
Le llevaría varios minutos cruzar el parque hasta llegar a la salida más cercana. Y ya llevaba varios minutos corriendo, a sus pulmones les empezaba a costar conseguir aire, se estaba cansando, pero le daba igual, no estaba dispuesto a pasar mucho más tiempo allí.
-La próxima vez, lo bordearé, aunque me tenga que quedar sin comer… estúpida niña. ¿Por qué lo hiciste?-dijo sofocado.
Estaba forzando demasiado los pulmones, y lo sabía, pero hoy especialmente no le apetecía pasar mucho tiempo allí, extrañamente los recuerdos se hacían más fuertes, más intensos… le faltaba el aire... y empezó a toser, pero lo soportaría, solo era un pequeño ataque de asma… se tropezó y apenas pudo mantener el equilibrio, el ataque se intensificó un poco. Paró y buscó la fuente más cercana., se parecía a un bebedero de pájaros, ovalado y con agua en el. Pisó el botón del sueño y el agua cristalina manó del grifito, bebió un poco de agua y se enjuagó la cara, estaba fría, reconfortablemente fría… apoyó los codos en la fuente y se quedó mirando hipnóticamente cómo las gotitas de agua que caían formaban ondas que ibas y venían, maravillosas, perfectas… Vio el reflejo de una chica, de lacios cabellos, y brillantes ojos, de sonrisa enigmática, era ella, golpeó el agua para que el reflejo de su recuerdo se marchara…pero allí seguía… así que se dio la vuelta, pero no había nadie, dejó que pasaran unos segundos y se decidió a seguir andando, pero entes de poder dar un paso a penas, alguien le cogió de la muñeca. La mano que lo sujetaba era suave y firme, la recordaba, la persona que lo había cogido tiró de el e hizo que se diera la vuelta, lo abrazó, olía igual que siempre... Habían pasado 7 meses. Jamás olvidaría ese olor. Fue incapaz de articular palabra, ahora mandaban los impulsos, el primero fue el de dejar escapar una lágrima, el segundo el de apretarla contra él, luego tocar su polo, luego olerlo, luego sentirla, luego… luego ella lo besó.
Aquel beso que tanto añoraba, aquel beso que sabia que jamás tendría, había llegado…
Aquel beso era horrorosamente dulce, era demasiado perfecto, mientras se dejaba llevar, empezó a sentir que el calor inundaba su cuerpo, pero luego ese reconfortante calor empezó a ser un gélido torrente, que empezó a consumirlo, a vaciarlo, a dejarlo sin nada, quiso alejarse se ella, pero no tenia fuerzas, y sus brazos eran más fuertes…
Apoyándolo en el suelo le cogió la cara con ambas manos y le dijo:
-Vagarás solo por la oscuridad impenetrable, no serás respetado por nada ni nadie ,la tierra será fuego a tu paso, nadie te guardará en su corazón, nadie llorará tu muerte, vivirás eternamente, sin alcanzar descanso o paz, nunca obtendrás premio alguno ni consuelo, a cambio te ofrezco ser invencible, por ti, por mí…¿Aceptas?.
El chico la cogió de la cabeza y haciendo acopio de fuerzas la besó, luego con los labios de ambos rozándose, la dijo:
- Ahora que te he encontrado, se puede rajar la tierra, que tengo lo que me hacia falta.
Se lo llevó sin más, no sin antes ver como el centro del parque se abría dejando ver una gran herida…
- Así te llamaré… Seísmo.
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Puro cristal...
Harley Quiin.
Capítulo uno: Primera Absorción.
Año 1425
El Salón de los Consejos… se celebraba el 150 reinado de Ailhur como Archimago y Supremo Gobernador de las torres de Shiilkaz-hur Ad-hum. La puerta reventó, pero antes de que ninguno de los allí presentes se movieran, finos cordeles de plata, les ataban contra las sillas, mientras poco a poco se iban apretando. La sala era enorme, de mármol y cristal, grande, enorme, y rectangular, en el lado opuesto a la puerta, se hallaba una gran mesa rectangular, en la que se encontraban los Magos más aventajados, los consejeros y Ailhur, El Archimago… el Renacedor…
No había pared detrás de la mesa, sino una gran ventana de cristal... espejos colgados en columnas jugaban con la luz, y en ellos,… se reflejaba la joven, en el medio de la Sala, pero, no estaba…
-Buh! -dijo ella, ahora estaba sentada en el brazo del butacón donde el Renacedor estaba sentado- ¿Qué lentos estamos no, Viejo?
La pequeña, aparecía y desaparecía continuamente, matando a los allí presentes desde fuera hacia adentro, con una velocidad descomunal… la sangre salpicaba las columnas, el suelo tenia pequeños charquitos de sangre, y los cuerpos estaban tirados por la mesa… Se sentó de rodillas enfrente de Ailhur, mirándolo fijamente, él intentaba mantener la serenidad, pero una gota de sudor lo delataba, solo el y tres más seguían con vida.
-Ji… Te has vuelto débil ¿eh, Anciano? No se como hemos podido esperar tanto tiempo…-dijo ella con voz cantarina.
-¿Cómo has podido hacerme esto….?Te he tratado como siempre como una reina… te enseñé todo lo que se…ese día.- No podía respirar bien, algo le asfixiaba y no sabía que era.
-Cállate y no me menciones esa día!!- Los ojos de la niña ahora eran rojos… respiraba fuertemente, y sujetaba el cordón con fuerza…un destello plateado rojizo cruzó la sala cuando extendió el cordel y degolló a dos de los consejeros que tenia el Renacedor a su derecha… la cara de la chica tenia pintitas rojas de sangre y le daban un aspecto grotesco cuando sonreía sarcásticamente… Antes de que el anciano pudiera articular palabra la imparable Harley Quiin solo con un movimiento de muñeca, hizo que el cordel surcara el aire y matara al último consejero.
-Inha…- Las palabras del Archimago apenas eran audibles.
-Ya no me llamo así, eres un estúpido viejo creído,…- Se lamió una gota de sangre que tenía en el labio. -Sabrosa, ¿nunca la has probado? Lástima que no la vayas a probar nunca… -Levantó el cordel y…
- ¡Ya está bien Harley! -se oyó en el centro de la sala.
La chica desapareció y apareció arrodillada junto al chico de porte arrogante que esperaba con las manos en los bolsillos…
- Bien hecho pequeña - le revolvió el pelo y sonaron los cascabeles otra vez- Pero levántate, sabes que no me gusta que te arrodilles…
En un abrir y cerrar de ojos, el chaval estaba encima de la mesa en cuclillas sujetando al Sumo del cuello y le dijo:
- ¿Sabes el daño que le has causado?, ahora te toca a ti…
Ailhur no podía casi respirar, estaba apunto de morir.
- Harley Quiin, ¡he dicho que basta! ¡Le estás ahogando!-dijo él en tono tajante.
La fuerza que oprimía el cuello del Archimago cesó, y dio una gran bocanada de aire en un intento desesperado de recuperar el aire perdido.
-Esa es mi capa, BASTARDO.-no pudo injuriar más, la chica estaba detrás con el cordel rodeándole en cuello.
-Una palabra más y te corto el cuello vejestorio.
-Ahora todo tu poder y tu fuerza, toda tu sabiduría, todo lo que tu posees, será mío, volverá a quien le pertenecía… serás un saco de huesos- La voz del chico se había vuelto más grave.
Ella se encontraba detrás de Él y le quitó los guantes, se los guardó en el chaleco y le agarró una mano, Él en la otra mano tenia la vara de plata, la apretó con fuerza, una corriente de energía recorrió su cuerpo y el de la chica, la vara se convirtió en un pentáculo, se lo guardó, y agarró fuertemente la frente del Ailhur.
- Ahora, tú morirás, y Él reinara… - ahora los ojos de los asesinos, eran negros, Ailhur no cabía en si… estaba aterrorizado un flujo de partículas azules empezó a ir desde El Renacedor, hasta el chico, el flujo pasó por todo su cuerpo y a la chica también pasó algo de energía… Era su primera absorción, y no pensaba que la energía del Sumo fuera tan bruta, así que se estremeció un poco, pero eso no era lo que Él temía… el cuerpo de la joven, quiso más, quería más energía, necesitaba más energía… los ojos de la chica se tiñeron de negro, eran pura oscuridad…
El cuerpo sin vida de Ailhur se desplomó ante los chicos, Él sonreía, y ella respiraba fuertemente, y sus ojos y sonrisa buscaban ser saciados con impaciencia, cuando se soltaron las manos el flujo de energía se cortó, y ella volvió a la normalidad.
- Gracias Señor- fue lo único que pudo articular.
Levantando el cuello de Ailhur el chico arrancó un colgante de ónice en forma de circunferencia y lo encajó con la estrella que tenia, una vez encajados, el objeto se volvió a convertir en la vara, solo que ahora era de plata con ribetes negros. Se giró y alzó la cara de la chica, parecía cansada, agotada…
- Te he expuesto a más de lo que puedes soportar, la verdad es que no se cómo ibas a reaccionar, pero tenía fe en ti mi pequeña.
- Amo, es más de lo que podía soñar…
- ¡Calla! No hables, descansa…
Cogió a la dormida chica en brazos, y sonriendo al vacío desaparecieron.
"Necesito llorar, necesito desahogarme...
Necesito que mis alas negras me alcen,
en el oscuro cielo de mi mundo, necesito ser,
Oh, cual Ángel de bello rostro, necesito poder
Respirar el aire que me deje vivir…
Quiero gritar e injuriar
Contra aquellos que me dieron en la espalda,
Aquellos por los que mi vida se estaba derrumbando,
Quiero matar con mi negros ojos a aquellos que atentan y lo intenten
contra ti...
Pero tengo miedo, y no fuerzas,
Por eso me acurruco en ti,
Por eso dejo que me arropes y protejas
con tus brazos que son,
Refugio para mi ser...
Mientras en ti me duermo,
Mientras, te lo agradezco.
Te debo más que la vida Amo.”
Capítulo uno: Primera Absorción.
Año 1425
El Salón de los Consejos… se celebraba el 150 reinado de Ailhur como Archimago y Supremo Gobernador de las torres de Shiilkaz-hur Ad-hum. La puerta reventó, pero antes de que ninguno de los allí presentes se movieran, finos cordeles de plata, les ataban contra las sillas, mientras poco a poco se iban apretando. La sala era enorme, de mármol y cristal, grande, enorme, y rectangular, en el lado opuesto a la puerta, se hallaba una gran mesa rectangular, en la que se encontraban los Magos más aventajados, los consejeros y Ailhur, El Archimago… el Renacedor…
No había pared detrás de la mesa, sino una gran ventana de cristal... espejos colgados en columnas jugaban con la luz, y en ellos,… se reflejaba la joven, en el medio de la Sala, pero, no estaba…
-Buh! -dijo ella, ahora estaba sentada en el brazo del butacón donde el Renacedor estaba sentado- ¿Qué lentos estamos no, Viejo?
La pequeña, aparecía y desaparecía continuamente, matando a los allí presentes desde fuera hacia adentro, con una velocidad descomunal… la sangre salpicaba las columnas, el suelo tenia pequeños charquitos de sangre, y los cuerpos estaban tirados por la mesa… Se sentó de rodillas enfrente de Ailhur, mirándolo fijamente, él intentaba mantener la serenidad, pero una gota de sudor lo delataba, solo el y tres más seguían con vida.
-Ji… Te has vuelto débil ¿eh, Anciano? No se como hemos podido esperar tanto tiempo…-dijo ella con voz cantarina.
-¿Cómo has podido hacerme esto….?Te he tratado como siempre como una reina… te enseñé todo lo que se…ese día.- No podía respirar bien, algo le asfixiaba y no sabía que era.
-Cállate y no me menciones esa día!!- Los ojos de la niña ahora eran rojos… respiraba fuertemente, y sujetaba el cordón con fuerza…un destello plateado rojizo cruzó la sala cuando extendió el cordel y degolló a dos de los consejeros que tenia el Renacedor a su derecha… la cara de la chica tenia pintitas rojas de sangre y le daban un aspecto grotesco cuando sonreía sarcásticamente… Antes de que el anciano pudiera articular palabra la imparable Harley Quiin solo con un movimiento de muñeca, hizo que el cordel surcara el aire y matara al último consejero.
-Inha…- Las palabras del Archimago apenas eran audibles.
-Ya no me llamo así, eres un estúpido viejo creído,…- Se lamió una gota de sangre que tenía en el labio. -Sabrosa, ¿nunca la has probado? Lástima que no la vayas a probar nunca… -Levantó el cordel y…
- ¡Ya está bien Harley! -se oyó en el centro de la sala.
La chica desapareció y apareció arrodillada junto al chico de porte arrogante que esperaba con las manos en los bolsillos…
- Bien hecho pequeña - le revolvió el pelo y sonaron los cascabeles otra vez- Pero levántate, sabes que no me gusta que te arrodilles…
En un abrir y cerrar de ojos, el chaval estaba encima de la mesa en cuclillas sujetando al Sumo del cuello y le dijo:
- ¿Sabes el daño que le has causado?, ahora te toca a ti…
Ailhur no podía casi respirar, estaba apunto de morir.
- Harley Quiin, ¡he dicho que basta! ¡Le estás ahogando!-dijo él en tono tajante.
La fuerza que oprimía el cuello del Archimago cesó, y dio una gran bocanada de aire en un intento desesperado de recuperar el aire perdido.
-Esa es mi capa, BASTARDO.-no pudo injuriar más, la chica estaba detrás con el cordel rodeándole en cuello.
-Una palabra más y te corto el cuello vejestorio.
-Ahora todo tu poder y tu fuerza, toda tu sabiduría, todo lo que tu posees, será mío, volverá a quien le pertenecía… serás un saco de huesos- La voz del chico se había vuelto más grave.
Ella se encontraba detrás de Él y le quitó los guantes, se los guardó en el chaleco y le agarró una mano, Él en la otra mano tenia la vara de plata, la apretó con fuerza, una corriente de energía recorrió su cuerpo y el de la chica, la vara se convirtió en un pentáculo, se lo guardó, y agarró fuertemente la frente del Ailhur.
- Ahora, tú morirás, y Él reinara… - ahora los ojos de los asesinos, eran negros, Ailhur no cabía en si… estaba aterrorizado un flujo de partículas azules empezó a ir desde El Renacedor, hasta el chico, el flujo pasó por todo su cuerpo y a la chica también pasó algo de energía… Era su primera absorción, y no pensaba que la energía del Sumo fuera tan bruta, así que se estremeció un poco, pero eso no era lo que Él temía… el cuerpo de la joven, quiso más, quería más energía, necesitaba más energía… los ojos de la chica se tiñeron de negro, eran pura oscuridad…
El cuerpo sin vida de Ailhur se desplomó ante los chicos, Él sonreía, y ella respiraba fuertemente, y sus ojos y sonrisa buscaban ser saciados con impaciencia, cuando se soltaron las manos el flujo de energía se cortó, y ella volvió a la normalidad.
- Gracias Señor- fue lo único que pudo articular.
Levantando el cuello de Ailhur el chico arrancó un colgante de ónice en forma de circunferencia y lo encajó con la estrella que tenia, una vez encajados, el objeto se volvió a convertir en la vara, solo que ahora era de plata con ribetes negros. Se giró y alzó la cara de la chica, parecía cansada, agotada…
- Te he expuesto a más de lo que puedes soportar, la verdad es que no se cómo ibas a reaccionar, pero tenía fe en ti mi pequeña.
- Amo, es más de lo que podía soñar…
- ¡Calla! No hables, descansa…
Cogió a la dormida chica en brazos, y sonriendo al vacío desaparecieron.
"Necesito llorar, necesito desahogarme...
Necesito que mis alas negras me alcen,
en el oscuro cielo de mi mundo, necesito ser,
Oh, cual Ángel de bello rostro, necesito poder
Respirar el aire que me deje vivir…
Quiero gritar e injuriar
Contra aquellos que me dieron en la espalda,
Aquellos por los que mi vida se estaba derrumbando,
Quiero matar con mi negros ojos a aquellos que atentan y lo intenten
contra ti...
Pero tengo miedo, y no fuerzas,
Por eso me acurruco en ti,
Por eso dejo que me arropes y protejas
con tus brazos que son,
Refugio para mi ser...
Mientras en ti me duermo,
Mientras, te lo agradezco.
Te debo más que la vida Amo.”
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Puro cristal...
Harley Quiin.
Prólogo.
Año 1425
Regueros de sangre recorrían las salas del Palacio de Mármol, cuerpos sin vida de aprendices y magos se extendían inertes por los suelos, demacrados, algunos sin miembros, otros quemados, otros con finos y múltiples cortes…
Sus túnicas daban a entender los diferentes rango, allí había de todo, desde el recién iniciado, hasta los más avanzados, todos ellos jóvenes que no pasarían de los 23 años.
Ante las imponentes puertas marmóreas del Gran Salón de los Consejos, se hallaba un chico de unos 19 años en una actitud ciertamente arrogante, vestido de negro, con pantalones de traje, zapatos a juego, una camisa blanca medio desabrochada y sin remeter, portaba también una negra capa larga, cuya capucha le ocultaba la mirada y solo dejaba ver su boca, cubiertas por dos guantes blancos, su mano derecha sujetaba una vara de unos 150 cm, y en la otra colgaba un fino y largo cordón de plata brillante…rodeaba con un brazo a una chica apenas 2 o 3 años menor que él. La pequeña Harley Quinn sollozaba delicadamente, intentando recomponerse, vestía con botas negras de puntera hacia arriba, pantalones de cuero rojo, camisa blanca como el chico, y un chaleco rojo con la capucha a la espalda, su rostro, pintado de blanco, dejaba ver una sonrisa pintada hasta los mofletes, y unas cruces negras, contorneando sus grandes ojos negros. Al sollozar, se movían los cascabeles que colgaban de algunas de las trenzas que tenia en su castaño pelo.
-Procede-dijo él.
Ella se limitó, simplemente ha hacer un asentimiento con la cabeza, cogió el cordel de la mano del chico, se colocó el cordel en el suelo, y este automáticamente reconociéndola como su dueña, se enroscó en el delgado cuello de la joven. Avanzó tímida hacia la gigante puerta de mármol, dejando de llorar, alzó las manos se paró justo antes de rozar la fría piedra, los guantes que ella tenía estaban rotos y llenos de sangre dejando ver los dedos que dejaban caer gotas de aquel líquido rojo carmesí, agachó la cabeza sonriendo mientras su pelo formaba una cortina y los cascabeles sonaban juguetones, las uñas negras de la joven se llenaron de finos dibujos dorados que relucían vagamente, entonces, ella dijo por lo bajo:
-Bum!-La puerta estalló en mil y un pedazos, los guardias se llenaron de astillas que les perforaron los pulmones y el corazón… más muertos…
-Jiji- rió inocentemente ella-Empieza la fiesta- y mordiéndose la comisura del labio desapareció, dejando allí solo al chico, lo último que se escucho antes de que desapareciera fue:
-Saaannngreee
Prólogo.
Año 1425
Regueros de sangre recorrían las salas del Palacio de Mármol, cuerpos sin vida de aprendices y magos se extendían inertes por los suelos, demacrados, algunos sin miembros, otros quemados, otros con finos y múltiples cortes…
Sus túnicas daban a entender los diferentes rango, allí había de todo, desde el recién iniciado, hasta los más avanzados, todos ellos jóvenes que no pasarían de los 23 años.
Ante las imponentes puertas marmóreas del Gran Salón de los Consejos, se hallaba un chico de unos 19 años en una actitud ciertamente arrogante, vestido de negro, con pantalones de traje, zapatos a juego, una camisa blanca medio desabrochada y sin remeter, portaba también una negra capa larga, cuya capucha le ocultaba la mirada y solo dejaba ver su boca, cubiertas por dos guantes blancos, su mano derecha sujetaba una vara de unos 150 cm, y en la otra colgaba un fino y largo cordón de plata brillante…rodeaba con un brazo a una chica apenas 2 o 3 años menor que él. La pequeña Harley Quinn sollozaba delicadamente, intentando recomponerse, vestía con botas negras de puntera hacia arriba, pantalones de cuero rojo, camisa blanca como el chico, y un chaleco rojo con la capucha a la espalda, su rostro, pintado de blanco, dejaba ver una sonrisa pintada hasta los mofletes, y unas cruces negras, contorneando sus grandes ojos negros. Al sollozar, se movían los cascabeles que colgaban de algunas de las trenzas que tenia en su castaño pelo.
-Procede-dijo él.
Ella se limitó, simplemente ha hacer un asentimiento con la cabeza, cogió el cordel de la mano del chico, se colocó el cordel en el suelo, y este automáticamente reconociéndola como su dueña, se enroscó en el delgado cuello de la joven. Avanzó tímida hacia la gigante puerta de mármol, dejando de llorar, alzó las manos se paró justo antes de rozar la fría piedra, los guantes que ella tenía estaban rotos y llenos de sangre dejando ver los dedos que dejaban caer gotas de aquel líquido rojo carmesí, agachó la cabeza sonriendo mientras su pelo formaba una cortina y los cascabeles sonaban juguetones, las uñas negras de la joven se llenaron de finos dibujos dorados que relucían vagamente, entonces, ella dijo por lo bajo:
-Bum!-La puerta estalló en mil y un pedazos, los guardias se llenaron de astillas que les perforaron los pulmones y el corazón… más muertos…
-Jiji- rió inocentemente ella-Empieza la fiesta- y mordiéndose la comisura del labio desapareció, dejando allí solo al chico, lo último que se escucho antes de que desapareciera fue:
-Saaannngreee
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Puro cristal...
jueves 6 de septiembre de 2007
El Reino de los Soles I
" Porque siempre estás a mi lado, tu no dejas que me caiga, por todo eso yo te corono Rey del Reino de los Soles, el Reino donde todo Brilla porque tú lo iluminas."
Parte I. Cumpleaños compartido./ Amado mío. …
“El Rey de los soles observó como el joven saltando se acomodó en la grupa de Pequeño Lord… Nunca habían estado tan cerca...El mismo hermoso olor de siempre…Un Gritó de emoción”…
El Maese Sol, o Maese de los Soles (como lo llamaban los aprendices) estaba bastante enfermo, pero nadie lo sabía, era el Rey Sol de los Renegados de las Sombras; Rey de todo Issonor, y no iba a dejar de educar a su “hijo” Cristian por unas… “toses molestas”, como él las llamaba. Aunque….no sabía cuando esas “toses” le arrebatarían la vida, pero hasta, e incluso ese mismo día, viviría explotando cada gota de sangre, cada brote de aire puro que entraba por sus pulmones, y disfrutaría viendo crecer a Cristian, viendo como aprendía, como reía, como absorbía las palabras que su Rey le contaba…. Todo era fácil hasta que Cristian tuvo la edad de conocer la verdad sobre Issonor, Scarmuch… y su Rey, el Rey Sol… -Tiempo ha, desde que conseguí a Scarmuch, la legendaria espada en el reino de Faldunost- Le dijo el caballero a su pupilo mientras le enseñaba la magnífica y enorme espada de mano y media que tenía el Rey Nando entre las manos. Scarmuch significaba Sol del Nuevo Día, por eso se reconocía a Nando como Rey Sol. Scarmuch era realmente bella, el pomo de la empuñadura era una cabeza de hipogrifo de oro, al igual que el puno, en este se dibujaban unas cenefas con las posiciones del sol a lo largo de todo el día sobre un paisaje, la hoja era plateada y brillante, jamás se rayaba, y emanaba un calor un poco peculiar, al final del puño, en contacto con la hoja, a cada lado de la empuñadura, se hallaba un rubí color carmín fuego, con una raya negra que los hacia asemejarse con los ojos de una serpiente. -Por favor Maese, contadme otra vez más como os convertisteis en el Rey Sol de los renegados de las Sombras- Respondió su pupilo Cristian deseoso. El Maese Nando miró al chaval de 20 años que se encontraba enfrente suyo, estudió su rostro, que sonreía suplicando escuchar otra vez la historia de Su Señor, para poder soñar que era un héroe. -De acuerdo, pequeño Lord Cristian-Así llamaba a Cris desde que tenía apenas 3 años, cuando unos criados lo dejaron ante el Rey, se querían como padre e hijo, pero no se llamaban de así por respeto- pero esta vez no ocultaré nada… ya tienes edad, hoy es tu cumpleaños y tengo un deber para contigo… Te contaré la verdadera historia de Scarmuch; la espada Del Sol… -Pero antes de nada, tráele a tu Rey una buena bota de vino caliente-Repuso Nando después de toser sofocadamente-“estoy realmente mal”-dijo para sus adentros”. -Si mi Señor-dijo rápidamente “sí, padre”-pensó interiormente Cris. Obediente y con una gran sonrisa en los labios, Cristian se levantó de la silla de un salto y atravesó la habitación a la velocidad de un rayo. -Ten cuidado o te mataras antes de haber matado a tu primer hombre-Le gritó el rey riendo ante la imagen de Cristian el cual casi se estampaba contra la puerta. Cris bajo la escalera de caracol como alma que lleva el Diablo, y frenó frente la puerta de la cocina. La abrió cruzó la estancia en dos zancadas. Salió fuera en busca de la pequeña despensa donde almacenaban el vino. Atravesó el campo corriendo y abrió la pequeña puerta de madera de la cabaña, luego eligió un Barril, lo abrió y llenó un par de botas. Al salir de la cabaña oyó un grito a unos 10 metros de el. -¡Hola Pequeño Lord!- dijo una voz femenina suave pero firme como el viento. Cris giró la cabeza hacia donde provenía la voz, y vio como un semental negro azabache, igual que el ala de un cuervo, saltaba una valla. Sobre el se encontraba la increíble hija del Rey; Violeta. Se asombró al ver que el gran caballo no paraba, y se dirigía hacia el a toda prisa, pero justo antes de que chocaran este paró el seco haciendo que se ladeara y su costado izquierdo quedara a unos escasos 2 metros de la cara de Cris. -Vaya..hoo... laa Viio..letaa…- dijo Cris atropelladamente. No se dio cuenta pero estaba embobado, bueno, siempre le pasaba cada vez que veía a la Asesina de la noche. Su largo pelo azabache le llegaba justo por encima de la rabadilla del culo, y era liso, sedoso y brillante, su sonrisa realmente encantadora, con sus dientes blancos y perfectos, su olor a frutas… Pero lo que realmente dejaba a Cristian sin respiración eran sus ojos, grandes, violetas y rasgados, que le daban un aspecto salvaje y seductor, que atraía enormemente al chaval. Bien sabía Cris que Violeta era una excelente guerrera, iba a todas las batallas y volvía intacta, con la edad que tenía era un mérito lo que hacía, hoy también era su cumpleaños, igual que Cris, y ahora con solo tenía 17 años, tres menos que él, a parte de ser la hija de su Rey, era la segunda al mando de la Guardia de la Noche, y pronto sería la cabeza de la Guardia, ya que su antiguo comandante estaba en las últimas. Avergonzado por su embobamiento, Cris bajó la cabeza, y se sonrojó más. Fue a hundir la pierna en el blando suelo para mostrar respeto hacia su Señora, pero cuando se fue a arrodillar…oyó como el metal chirriaba dulce y suavemente al salir de su vaina y notó el frió acero en su mejilla. -Te he dicho miles de veces que no te avergüences por lo que sientas, y menos me gusta y tu lo sabes que te postres ante mí, amado mío- La voz de Violeta sonó disgustad pero con un tono de dulzura. Al oír estas últimas palabras Cristian se quedó de piedra…hacía mucho que Violeta no lo llamaba así. Pero aún así, siguió con la cabeza gacha paralizada. -Jump- gruñó Violeta, que le puso la punta de su larga espada en la punta de la garganta y le obligó a que levantara el rostro para mirarla fijamente a los ojos a su Señora.-¿No cambiáis, verdad Lord Cristian?- ahora su voz era un témpano de hielo, y sus mirada daba miedo.-¿Pues yo os aré cambiar de opinión con respecto a lo que debes hacer cuando la Asesina de la Noche te ordena algo!- y sin mediar palabra y con un rápido movimiento le hizo un pequeño corte en el carrillo derecho, que no sangró mucho pero que si escocía. Cristian sabía lo que pasaba si se arrodillaba avergonzado y le pedía perdón a la Segunda del Rey, entonces levantó la cabeza orgulloso y dijo: -Si mi Señora de la Noche, he comprendido, que tengo que hace cuando mi amad… Señora me ordena algo.- y rió abiertamente mientras se quitaba la sangre del rostro. Violeta se sonrojó y con un grácil movimiento guardó su espada en la vaina. -Has visto que maravilla ¿no?- preguntó V refiriéndose a la Espada. -Si, es preciosa, fría como el hielo, y hermosa como su dueña. Le habéis puesto nombre? –Preguntó Cristian. Ojalá le llamara como yo llamaba a V de pequeña… cómo era, pensó, si, “Fantasma”, ya que nunca la oía llegar. -Si, se llama Fantasma, en honor a un viejo amigo-dijo sonriendo. -Hay un detalle que la hace más hermosa mi Lady, y es que la hoja violácea, resalta sus ojos. JAJAJA((rieron los dos)) Luego Violeta le tendió la mano a Cris, y le dijo: Mi padre nos espera en el puente, dice que tiene una sorpresa por mi cumpleaños, y lleva esperando un buen rato. Cris avanzó hacia el semental, y antes de subir le dijo a V: -¿Es nuevo también no?¿otro regalo de cumpleaños? -No te pongas celoso, ya te regalarán algo a ti..si es nuevo, lo necesitaba para las próximas batallas, Irhina era ya muy vieja; y el color tordo(blanco) me delataba mucho; a demás; “Pequeño Lord” es mas fuerte, rápido, ágil, bonito… ¿“Pequeño Lord”?- cortó Cristian a V… -Si, se llama igual que tu, sois iguales, tenéis el mismo carácter..jajaja. -Me honráis poniendo mis inventos a dos de vuestras pertenencias Señora.- le guiñó un ojo. -Y ahora subid, si no sufriremos la ira del Maese de los Soles. Cristian saltó y se acomodó en la grupa de Pequeño Lord, que de pequeño no tenía ni un pelo. Se agarró a la cintura de V apretándola junto a su cuerpo, nunca habían estado tan cerca… nunca la había besado, acarició sus cabellos y cogiendo unos pocos los olió… El mismo hermoso olor de siempre, luego los beso, y sintió que unas ganas terribles le hacían querer abrazad y besar a V. Pero no lo hizo, no quería estropear nada, sin embargo V giró la cabeza y con una mano le sujetó la mano mientras lo besaba apasionadamente, con la otra sujetaba las negras riendas de Pequeño Lord, y mientras se besaban, espoleó al su montura que salió al galope hacia el puente unos segundos después V se giró para dirigir a su caballo, y con una enorme sonrisa de satisfacción en la cara gritó de alegría, Cristian la imitó, y para no ser menos Pequeño Lord se unió al coro en un relincho digno de un semental como él.
“Una caricia, un aroma, un nombre, una letra, un beso, un gemido…Todota acompañado de un sin fin de emociones”
Parte I. Cumpleaños compartido./ Amado mío. …
“El Rey de los soles observó como el joven saltando se acomodó en la grupa de Pequeño Lord… Nunca habían estado tan cerca...El mismo hermoso olor de siempre…Un Gritó de emoción”…
El Maese Sol, o Maese de los Soles (como lo llamaban los aprendices) estaba bastante enfermo, pero nadie lo sabía, era el Rey Sol de los Renegados de las Sombras; Rey de todo Issonor, y no iba a dejar de educar a su “hijo” Cristian por unas… “toses molestas”, como él las llamaba. Aunque….no sabía cuando esas “toses” le arrebatarían la vida, pero hasta, e incluso ese mismo día, viviría explotando cada gota de sangre, cada brote de aire puro que entraba por sus pulmones, y disfrutaría viendo crecer a Cristian, viendo como aprendía, como reía, como absorbía las palabras que su Rey le contaba…. Todo era fácil hasta que Cristian tuvo la edad de conocer la verdad sobre Issonor, Scarmuch… y su Rey, el Rey Sol… -Tiempo ha, desde que conseguí a Scarmuch, la legendaria espada en el reino de Faldunost- Le dijo el caballero a su pupilo mientras le enseñaba la magnífica y enorme espada de mano y media que tenía el Rey Nando entre las manos. Scarmuch significaba Sol del Nuevo Día, por eso se reconocía a Nando como Rey Sol. Scarmuch era realmente bella, el pomo de la empuñadura era una cabeza de hipogrifo de oro, al igual que el puno, en este se dibujaban unas cenefas con las posiciones del sol a lo largo de todo el día sobre un paisaje, la hoja era plateada y brillante, jamás se rayaba, y emanaba un calor un poco peculiar, al final del puño, en contacto con la hoja, a cada lado de la empuñadura, se hallaba un rubí color carmín fuego, con una raya negra que los hacia asemejarse con los ojos de una serpiente. -Por favor Maese, contadme otra vez más como os convertisteis en el Rey Sol de los renegados de las Sombras- Respondió su pupilo Cristian deseoso. El Maese Nando miró al chaval de 20 años que se encontraba enfrente suyo, estudió su rostro, que sonreía suplicando escuchar otra vez la historia de Su Señor, para poder soñar que era un héroe. -De acuerdo, pequeño Lord Cristian-Así llamaba a Cris desde que tenía apenas 3 años, cuando unos criados lo dejaron ante el Rey, se querían como padre e hijo, pero no se llamaban de así por respeto- pero esta vez no ocultaré nada… ya tienes edad, hoy es tu cumpleaños y tengo un deber para contigo… Te contaré la verdadera historia de Scarmuch; la espada Del Sol… -Pero antes de nada, tráele a tu Rey una buena bota de vino caliente-Repuso Nando después de toser sofocadamente-“estoy realmente mal”-dijo para sus adentros”. -Si mi Señor-dijo rápidamente “sí, padre”-pensó interiormente Cris. Obediente y con una gran sonrisa en los labios, Cristian se levantó de la silla de un salto y atravesó la habitación a la velocidad de un rayo. -Ten cuidado o te mataras antes de haber matado a tu primer hombre-Le gritó el rey riendo ante la imagen de Cristian el cual casi se estampaba contra la puerta. Cris bajo la escalera de caracol como alma que lleva el Diablo, y frenó frente la puerta de la cocina. La abrió cruzó la estancia en dos zancadas. Salió fuera en busca de la pequeña despensa donde almacenaban el vino. Atravesó el campo corriendo y abrió la pequeña puerta de madera de la cabaña, luego eligió un Barril, lo abrió y llenó un par de botas. Al salir de la cabaña oyó un grito a unos 10 metros de el. -¡Hola Pequeño Lord!- dijo una voz femenina suave pero firme como el viento. Cris giró la cabeza hacia donde provenía la voz, y vio como un semental negro azabache, igual que el ala de un cuervo, saltaba una valla. Sobre el se encontraba la increíble hija del Rey; Violeta. Se asombró al ver que el gran caballo no paraba, y se dirigía hacia el a toda prisa, pero justo antes de que chocaran este paró el seco haciendo que se ladeara y su costado izquierdo quedara a unos escasos 2 metros de la cara de Cris. -Vaya..hoo... laa Viio..letaa…- dijo Cris atropelladamente. No se dio cuenta pero estaba embobado, bueno, siempre le pasaba cada vez que veía a la Asesina de la noche. Su largo pelo azabache le llegaba justo por encima de la rabadilla del culo, y era liso, sedoso y brillante, su sonrisa realmente encantadora, con sus dientes blancos y perfectos, su olor a frutas… Pero lo que realmente dejaba a Cristian sin respiración eran sus ojos, grandes, violetas y rasgados, que le daban un aspecto salvaje y seductor, que atraía enormemente al chaval. Bien sabía Cris que Violeta era una excelente guerrera, iba a todas las batallas y volvía intacta, con la edad que tenía era un mérito lo que hacía, hoy también era su cumpleaños, igual que Cris, y ahora con solo tenía 17 años, tres menos que él, a parte de ser la hija de su Rey, era la segunda al mando de la Guardia de la Noche, y pronto sería la cabeza de la Guardia, ya que su antiguo comandante estaba en las últimas. Avergonzado por su embobamiento, Cris bajó la cabeza, y se sonrojó más. Fue a hundir la pierna en el blando suelo para mostrar respeto hacia su Señora, pero cuando se fue a arrodillar…oyó como el metal chirriaba dulce y suavemente al salir de su vaina y notó el frió acero en su mejilla. -Te he dicho miles de veces que no te avergüences por lo que sientas, y menos me gusta y tu lo sabes que te postres ante mí, amado mío- La voz de Violeta sonó disgustad pero con un tono de dulzura. Al oír estas últimas palabras Cristian se quedó de piedra…hacía mucho que Violeta no lo llamaba así. Pero aún así, siguió con la cabeza gacha paralizada. -Jump- gruñó Violeta, que le puso la punta de su larga espada en la punta de la garganta y le obligó a que levantara el rostro para mirarla fijamente a los ojos a su Señora.-¿No cambiáis, verdad Lord Cristian?- ahora su voz era un témpano de hielo, y sus mirada daba miedo.-¿Pues yo os aré cambiar de opinión con respecto a lo que debes hacer cuando la Asesina de la Noche te ordena algo!- y sin mediar palabra y con un rápido movimiento le hizo un pequeño corte en el carrillo derecho, que no sangró mucho pero que si escocía. Cristian sabía lo que pasaba si se arrodillaba avergonzado y le pedía perdón a la Segunda del Rey, entonces levantó la cabeza orgulloso y dijo: -Si mi Señora de la Noche, he comprendido, que tengo que hace cuando mi amad… Señora me ordena algo.- y rió abiertamente mientras se quitaba la sangre del rostro. Violeta se sonrojó y con un grácil movimiento guardó su espada en la vaina. -Has visto que maravilla ¿no?- preguntó V refiriéndose a la Espada. -Si, es preciosa, fría como el hielo, y hermosa como su dueña. Le habéis puesto nombre? –Preguntó Cristian. Ojalá le llamara como yo llamaba a V de pequeña… cómo era, pensó, si, “Fantasma”, ya que nunca la oía llegar. -Si, se llama Fantasma, en honor a un viejo amigo-dijo sonriendo. -Hay un detalle que la hace más hermosa mi Lady, y es que la hoja violácea, resalta sus ojos. JAJAJA((rieron los dos)) Luego Violeta le tendió la mano a Cris, y le dijo: Mi padre nos espera en el puente, dice que tiene una sorpresa por mi cumpleaños, y lleva esperando un buen rato. Cris avanzó hacia el semental, y antes de subir le dijo a V: -¿Es nuevo también no?¿otro regalo de cumpleaños? -No te pongas celoso, ya te regalarán algo a ti..si es nuevo, lo necesitaba para las próximas batallas, Irhina era ya muy vieja; y el color tordo(blanco) me delataba mucho; a demás; “Pequeño Lord” es mas fuerte, rápido, ágil, bonito… ¿“Pequeño Lord”?- cortó Cristian a V… -Si, se llama igual que tu, sois iguales, tenéis el mismo carácter..jajaja. -Me honráis poniendo mis inventos a dos de vuestras pertenencias Señora.- le guiñó un ojo. -Y ahora subid, si no sufriremos la ira del Maese de los Soles. Cristian saltó y se acomodó en la grupa de Pequeño Lord, que de pequeño no tenía ni un pelo. Se agarró a la cintura de V apretándola junto a su cuerpo, nunca habían estado tan cerca… nunca la había besado, acarició sus cabellos y cogiendo unos pocos los olió… El mismo hermoso olor de siempre, luego los beso, y sintió que unas ganas terribles le hacían querer abrazad y besar a V. Pero no lo hizo, no quería estropear nada, sin embargo V giró la cabeza y con una mano le sujetó la mano mientras lo besaba apasionadamente, con la otra sujetaba las negras riendas de Pequeño Lord, y mientras se besaban, espoleó al su montura que salió al galope hacia el puente unos segundos después V se giró para dirigir a su caballo, y con una enorme sonrisa de satisfacción en la cara gritó de alegría, Cristian la imitó, y para no ser menos Pequeño Lord se unió al coro en un relincho digno de un semental como él.
“Una caricia, un aroma, un nombre, una letra, un beso, un gemido…Todota acompañado de un sin fin de emociones”
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mientras sueño con ser libre.
viernes 29 de junio de 2007
Los Caminos de la vida I
".....Primero me dejas, y luego te separas más de mi, más de lo que nunca hubieras podido imaginar.Eldaño que me inflinjiste no se puede arreglar, a no ser que se de algo muy valioso a cambio... y tú... ¿Estás dispuesto a entregarme algo más valioso qeu la vida para estar junto a mi? no sé si serás lo bastante furte, pero no hay bareras que...".....
...Dices que me amas, pero a los siete meses de estar juntos me abandonaste...dijiste que era por mi bien, que no era buena el que me hubiera enamorado de un vampiro...que aunque te controlabas, no sabías si algún día me harías daño...que pese a todo no podrías vivir sin mí, que si algo me pasaba, irías al único sitio donde podeis morir...el Acantilado de la Luna. Pasé mas de medio año hechando en falta tus besos...tu perfecta sonrisa...tu gélida y blanca piel...tus oscuros y espectrales cabellos...tus finas y letales manos...igual de firmes que el mármol. Echo en falta tu cuerpo junto al mío...todas las noches de invierno. La sensación provocada cuando tus manos buscaban fundirse en mi cuerpo. Intenté sobreponerme...pero no lo conseguí, no del todo. Volví a la rutina de siempre...pero no con la misma vida social. A los pocos meses, me tiré desde lo alto del acantilado, sin otra cosa en la cabeza que reencontrarme contigo. Me viste muerta...y en ese momento tuviste la cosas claras. Te diste cuenta, de que estabas profundamente enamorado de mí...que era tu éxtasis...que no eras nadie sin mi existencia...sin el susurro de mi voz...sin el roce de nuestra piel al abrazarnos. Saltaste sin pensar...y me recogiste del agua...fría como el hielo...con una expresión de muerte en mi rostro...estaba muerta. En ese momento, tu grito rasgó el silencio de la noche...entre gritos y lágrimas...te atravesaste el corazón con la rama de un sauce cercano...en un intento inútil de reunirte conmigo. Desde entonces, estamos separados en mundos diferentes...yo, Elyon, la Reina de los Condenados y tú...un simple alma, atrapado entre la vida y la muerte...pero nos volveremos a abrazar...amor mío...ninguna barrera, temporal o mágica nos separará...la muerte no podrá cometer tal delito. Volveremos a besarnos...y gobernaremos el "Alma" juntos...para siempre...
"Se puede pensar que la vida está escrita. Que tenemos un destino...Yo ahora digo, que por qué no podemos cambiar lo que se nos ha escrito.. por qué tenemos que vivir la vida que se nos ha asignado?... no, amigos de la Noche.. Cada uno elige el Camino de la Vida que quiere seguir, porque cada camino, es distinto con cada paso que se da, palabra que se dice... sueño que se sueña..."
...Dices que me amas, pero a los siete meses de estar juntos me abandonaste...dijiste que era por mi bien, que no era buena el que me hubiera enamorado de un vampiro...que aunque te controlabas, no sabías si algún día me harías daño...que pese a todo no podrías vivir sin mí, que si algo me pasaba, irías al único sitio donde podeis morir...el Acantilado de la Luna. Pasé mas de medio año hechando en falta tus besos...tu perfecta sonrisa...tu gélida y blanca piel...tus oscuros y espectrales cabellos...tus finas y letales manos...igual de firmes que el mármol. Echo en falta tu cuerpo junto al mío...todas las noches de invierno. La sensación provocada cuando tus manos buscaban fundirse en mi cuerpo. Intenté sobreponerme...pero no lo conseguí, no del todo. Volví a la rutina de siempre...pero no con la misma vida social. A los pocos meses, me tiré desde lo alto del acantilado, sin otra cosa en la cabeza que reencontrarme contigo. Me viste muerta...y en ese momento tuviste la cosas claras. Te diste cuenta, de que estabas profundamente enamorado de mí...que era tu éxtasis...que no eras nadie sin mi existencia...sin el susurro de mi voz...sin el roce de nuestra piel al abrazarnos. Saltaste sin pensar...y me recogiste del agua...fría como el hielo...con una expresión de muerte en mi rostro...estaba muerta. En ese momento, tu grito rasgó el silencio de la noche...entre gritos y lágrimas...te atravesaste el corazón con la rama de un sauce cercano...en un intento inútil de reunirte conmigo. Desde entonces, estamos separados en mundos diferentes...yo, Elyon, la Reina de los Condenados y tú...un simple alma, atrapado entre la vida y la muerte...pero nos volveremos a abrazar...amor mío...ninguna barrera, temporal o mágica nos separará...la muerte no podrá cometer tal delito. Volveremos a besarnos...y gobernaremos el "Alma" juntos...para siempre...
"Se puede pensar que la vida está escrita. Que tenemos un destino...Yo ahora digo, que por qué no podemos cambiar lo que se nos ha escrito.. por qué tenemos que vivir la vida que se nos ha asignado?... no, amigos de la Noche.. Cada uno elige el Camino de la Vida que quiere seguir, porque cada camino, es distinto con cada paso que se da, palabra que se dice... sueño que se sueña..."
los pensamientos de una sierva de la noche.
" ...Cuando ell saltó del tejado, toda laluz de tu mundo se apagó, no podías hacer nada por eviar la carnicería que allí se iba a presentar.. más cuando todo acabó y tuviste su cuerpo entre tus brazos, y en su bello rostro la sonrisa mas perfecta, sabias que ahora más que nunca no podias fallar..."
Es de noche, alguien te sigue. Corres calle abajo, para luego adentrarte en los callejones, yo sigilosa avanzo por los tejados, resultaba fácil saber donde estabas gracias a ese olor dulce que emanas. Te encontrabas en una fuente en cuyo centro había una estatua de un Arcángel cogiendo en brazos a su amada. Sabias que te buscaban para matarte, y correr no servia de nada (Ruido, mucho ruido) ves a los guardias avanzar con los rifles y pistolas apuntándote. -Maricas- piensas mientras sacas tu espada poco a poco sabiendo lo que se avecina Una bala fuera de orden impacta en tu hombro, acto seguido antes de que el comandante diera la señal, una figura salta desde el tejado, gritando un alarido de guerra, la voz es dulce, sabes de quien es. -¡¡¡NO!!!- es lo único que puedes decir, sabiendo que pasaría. La misteriosa guerrera va matando a toda la guardia con su larga espada de doble filo; rebanando cabezas, destrozando cuerpos, y a su vez, recibiendo tajos y balazos, sabes que no va a parar hasta acabar con todos. (Silencio) solo quedan el comandante y ella. El comandante dispara herrando el blanco y dándole en el brazo, en un despiste ella le da una patada en los huevos, algo poco ortodoxo. El se encoge de dolor… pero se sobrepone rápidamente, y una patada suya aterriza en el rostro de la joven. No puedes reaccionar, estas paralizado. Ella ahoga un profundo grito de dolor, y una lágrima resbala por tu rostro. En el siguiente movimiento, ella le atraviesa el cuerpo con su espada que se tiñe de rojo carmesí. El comandante cae al suelo. Pero en un último intento, coge su pistola y dispara mientras grita… -¡¡¡MUERE ZORRA!!!-la bala le atraviesa todo el costado entrando por la espalda y saliendo por las costillas. El comandante muere, y ella que no aguanta más también cae al suelo. Las piernas te tiemblan mientras corres hacia la guerrera. Te sientas y apoyas su cabeza en tus piernas. Su pelo, negro y sedoso, al igual que su ropa, está manchado de sangre, una lágrima tuya cae sobre su boca, y ella esboza una preciosa sonrisa (no debo llorar, piensas, ella no lo hace, sino que sonríe) Se estremece de dolor pero no se queja… te coge la mano y susurra algo que no oyes bien; con la otra te acerca la cara a la suya. Puedes ver sus ojos violetas, grandes y rasgados como los de un gato, sonríes, y ella te devuelve la sonrisa, sus dientes son blancos y perfectos, sus colmillos son un poco más afilados y grandes que los demás igual que un gato…Te acerca más la cara y roza tus labios con los suyos… luego te encuentras en un cálido beso. El más bonito y perfecto jamás soñado. Se separa y te vuelve a susurrar lo mismo, pero esta vez oyes con claridad. -Ves? Te juré que no te harían daño y que daría mi vida por ti si fura necesario. Ahora una lágrima si resbala por su rostro, tu la vuelves a besar y ella te responde fuertemente, poco a poco va perdiendo fuerzas, la miras, su rostro está feliz y su boca es una sonrisa, entonces le susurras al oido acariciandola el pelo; -Te prometo que volverás conmigo porque soy tu Arcángel oscuro. Y extendiendo tus fuertes y hermosas alas alzaste el vuelo para cumplir tu promesa.
....El principio del fin....
Es de noche, alguien te sigue. Corres calle abajo, para luego adentrarte en los callejones, yo sigilosa avanzo por los tejados, resultaba fácil saber donde estabas gracias a ese olor dulce que emanas. Te encontrabas en una fuente en cuyo centro había una estatua de un Arcángel cogiendo en brazos a su amada. Sabias que te buscaban para matarte, y correr no servia de nada (Ruido, mucho ruido) ves a los guardias avanzar con los rifles y pistolas apuntándote. -Maricas- piensas mientras sacas tu espada poco a poco sabiendo lo que se avecina Una bala fuera de orden impacta en tu hombro, acto seguido antes de que el comandante diera la señal, una figura salta desde el tejado, gritando un alarido de guerra, la voz es dulce, sabes de quien es. -¡¡¡NO!!!- es lo único que puedes decir, sabiendo que pasaría. La misteriosa guerrera va matando a toda la guardia con su larga espada de doble filo; rebanando cabezas, destrozando cuerpos, y a su vez, recibiendo tajos y balazos, sabes que no va a parar hasta acabar con todos. (Silencio) solo quedan el comandante y ella. El comandante dispara herrando el blanco y dándole en el brazo, en un despiste ella le da una patada en los huevos, algo poco ortodoxo. El se encoge de dolor… pero se sobrepone rápidamente, y una patada suya aterriza en el rostro de la joven. No puedes reaccionar, estas paralizado. Ella ahoga un profundo grito de dolor, y una lágrima resbala por tu rostro. En el siguiente movimiento, ella le atraviesa el cuerpo con su espada que se tiñe de rojo carmesí. El comandante cae al suelo. Pero en un último intento, coge su pistola y dispara mientras grita… -¡¡¡MUERE ZORRA!!!-la bala le atraviesa todo el costado entrando por la espalda y saliendo por las costillas. El comandante muere, y ella que no aguanta más también cae al suelo. Las piernas te tiemblan mientras corres hacia la guerrera. Te sientas y apoyas su cabeza en tus piernas. Su pelo, negro y sedoso, al igual que su ropa, está manchado de sangre, una lágrima tuya cae sobre su boca, y ella esboza una preciosa sonrisa (no debo llorar, piensas, ella no lo hace, sino que sonríe) Se estremece de dolor pero no se queja… te coge la mano y susurra algo que no oyes bien; con la otra te acerca la cara a la suya. Puedes ver sus ojos violetas, grandes y rasgados como los de un gato, sonríes, y ella te devuelve la sonrisa, sus dientes son blancos y perfectos, sus colmillos son un poco más afilados y grandes que los demás igual que un gato…Te acerca más la cara y roza tus labios con los suyos… luego te encuentras en un cálido beso. El más bonito y perfecto jamás soñado. Se separa y te vuelve a susurrar lo mismo, pero esta vez oyes con claridad. -Ves? Te juré que no te harían daño y que daría mi vida por ti si fura necesario. Ahora una lágrima si resbala por su rostro, tu la vuelves a besar y ella te responde fuertemente, poco a poco va perdiendo fuerzas, la miras, su rostro está feliz y su boca es una sonrisa, entonces le susurras al oido acariciandola el pelo; -Te prometo que volverás conmigo porque soy tu Arcángel oscuro. Y extendiendo tus fuertes y hermosas alas alzaste el vuelo para cumplir tu promesa.
....El principio del fin....
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